martes, 7 de abril de 2020

Imposibles

Gastar una goma de borrar. Dormir 7 horas seguidas. Lamerse el codo. Cruzar el Negrón de León a Asturias y que haga sol. Leer todos los libros del mundo. Tener la habitación organizada. Que te toquen el pelo y no dormirte. Estornudar con los ojos abiertos. Beber dos litros de agua al día, Pasar delante de un espejo y no mirarse el culo. Volar. No sonreír al verte. Dormir con la puerta abierta. No engancharse a La Casa de Papel. No sentir nada. Cargar un iPhone una vez al día. Ir con tus amigos de viaje. Sacarse una foto bien a la primera. Vivir sin miedo. Levantarse pronto en la cuarentena. Salir de fiesta y no perrear. Besar sin morder los labios. Dormir sin rallarte antes. Ver todas las historias de Instagram. No escuchar canciones tristes en los bajones. Sacarse una foto con tus amigos y que a todos les guste. Volver a empezar de 0.
Y sobre todo,
tu y yo.

Pequeñas cosas.

Tus padre bailando al son de un vals. La primera cerveza del verano. Un abuelo esperando a su mujer con un ramo de rosas en el aeropuerto. Las cosquillas que te hace tu padre. Tu primer orgasmo. El contacto de la arena entre tus dedos. Tu primer amor. Mandar a la mierda a la gente tóxica. La primera palabra de tu sobrino. El abrazo de tu mejor amigo. Salir de casa después de dos meses de cuarentena. La sonrisa de tu madre. Dormir hasta las tantas. Jugar al futbolín y ganar. Escuchar música a todo volumen y bailar delante del espejo. Soñar despiertos. Aceptarte. Leer hasta que se te canse la vista. Que te digan "sigue así, lo estas haciendo de puta madre". Reírte con tus amigos. Ir a la playa. Que te digan te quiero. 
No sé, pequeñas cosas que nos hacen la vida un poco más bonita.

Felicidad.

Noches en vela buscándola, susurrando su nombre, bebiendo del pasado, entregándote a ella sin encontrar respuestas. "Será que ya soy feliz" te dices con el corazón en la mano, pero no palpita al decir esas palabras. No te sientes feliz. No consideras que tu forma de vivir te hace feliz. Así que, cambia, ríe cuando quieras, baila cuando lo necesites y grita a los cuatro vientos quien eres ahora. ¡Vive, coño, vive! 
Creo que hay veces que hay que volver la mirada atrás y ver en que momento fuiste feliz y qué hiciste para ser así. Buscar a ese niño que hay en ti y sacarlo de dentro, hacerle despertar sin olvidar tus responsabilidades, pero procurando hacerte feliz, no hay nada más bonito que sacarte tu propia sonrisa.